Álbum Familiar


Significado:

Archivo de fotografías familiares conformadas por imágenes que refieren sin fragmentación visual el aspecto simbólico de un grupo familiar y su evolución permanente, ya que, son imágenes del acontecer diario y sobre todo de crónicas afectivas de grupos que se estructuran en un espacio cultural. Dicho archivo familiar ha de trasformarse no solo en un almacén de imágenes sino también en crónicas orales y escritas formuladas por anécdotas que generalmente son narradas o trascritas por los miembros mayores de las familias.


El álbum familiar registra retratos de un grupo y su modificación en el tiempo.

Las crónicas archivadas del álbum tienen su valor en la secuencia simbólica en que estas son registradas y archivadas.

Todo álbum familiar incluye fotos de primera comunión, de grado, de cumpleaños, de noviazgo, de matrimonio, del nacimiento de cada uno de los hijos, fotos de aniversario, de bodas de plata o de oro, y de momentos que expresan la cohesión del grupo familiar.

La pintura de los siglos XVII y XVIII recreó el retrato familiar exclusivamente entre la nobleza, los nuevos burgueses y los altos funcionarios, ya que, los precios prohibitivos de la pintura (retratos) hacían que ni siquiera las familias de las clases medias tuvieran acceso a una representación plástica.

La familia encontró en los inicios de la fotografía del siglo XIX (1839- daguerrotipos) su medio más amplio de constatación permitiéndole conmemorar a través de los retratos familiares hechos de su intimidad cotidiana, recreando de esta manera una nueva forma de permanencia en el tiempo mas allá del ciclo vital de los retratados, todo esto acompañado del idea de belleza y su necesidad de cohesión familiar.

En el siglo XIX se produjo la exaltación del sentimiento familiar de una manera en que se convirtió en orgullo y un fundamento de la sociedad para conmemorar los hechos familiares, alcanzando su estabilidad simbólica a través del álbum familiar, creándose así, el intento de sostener el ideal grupal de la familia y su trascendencia en el tiempo. 

En el curso de la primera mitad del siglo XX el retrato fotográfico, gracias a la profunda demanda de identidad del universo familiar, logró una difusión inusual, que lo convirtió en un objeto corriente en los hogares de los más variados grupos sociales y por consiguiente cada familia desde su ubicación socio-histórica, intento así, a través de las imágenes realizadas por su miembros en registros fotográficos, compartir una representación de identidad como una necesidad de simbolizar el sentido cohesión de la familiar; como grupo o comunidad; -aspecto eternizante que se origina desde lo domestico y que tiene su existencia en lo representacional.

Las fotografías, por medio de sus imágenes, retienen una serie de episodios significativos de la historia de nuestras familias, dando fe del almacén de crónicas visuales que contienen nuestros recuerdos y memorias. En este sentido las fotos familiares nos brindan el placer de rememorar eventos y situaciones de nuestros recuerdos,  estableciendo así un motivo de añoranza por aquellos seres que permanecen en nuestra memoria pero que han perdido su permanencia física dentro de nuestro contexto familiar y fotográfico como el de nuestros padres, cónyuges, hermanos o parientes que se encuentran muertos. De esta manera el álbum familiar nos permite evocar el pasado íntimo de nuestra memoria.

Dentro del contexto familiar existe situaciones y hechos que por lo general no son objeto de registro, ya que, atenta contra la vida en familia o dañan la ética familiar, como las fotografías de velorios, entierros,-(aunque en los inicios de la fotografías personajes fallecidos hallan sido objeto fotográfico en los daguerrotipos, esto se debía a la gran taza de mortalidad infantil de la época, ya que las familias habituaban concebir una familia muy numerosa de 8 a 10 hijos de los cuales la mitad fallecía), firma de un divorcio o de un suceso de violencia doméstica, maltrato infantil, un conjunto de personajes que formen un familia disfuncional.

Socialmente, las fotos familiares manifiestan los éxitos y los logros desplegados por los integrantes del hogar, así como expresión de la igualdad, del consenso y la ausencia de conflicto.

El retrato familiar –desde la idea del registro fotográfico- refuerza el sentido de unidad, realizándose como un acto simbólico de costumbres que enmarcan un hecho de felicidad o de infelicidad; así como de unión o de resquebrajamiento de parentescos.

El álbum familiar se encuentra estructurado fundamentalmente por personajes con vínculos consanguíneos ubicados en el retrato familiar según sus roles y funciones internas, de esta manera el escenario que establece en el retrato familiar se encuentra conformado generalmente por el padre el cual se representa como el gran proveedor, la madre con su cualidad generatriz y de apoyo incondicional, los hijos con su carácter filial, entre otros, aunque la estructura y el papel de la familia varían según la sociedad.

La familia nuclear (dos adultos con sus hijos) es la unidad principal de las sociedades más avanzadas. En otras este núcleo está subordinado a una gran familia con abuelos y otros familiares. Una tercera unidad familiar es la familia monoparental, en la que los hijos viven sólo con el padre o con la madre en situación de soltería, viudedad o divorcio. En este sentido la imagen familiar actualmente ha sufrido muchas variaciones desde su inicio, pues, de acuerdo a sus necesidades de acomodamiento, concepciones o valores humanos se ha modificado la imagen filial, así como también los roles y funciones de cada individuo dentro del núcleo familiar.

Los retratos de familia tienen un patrón común que subraya la jerarquía en el grupo. Siempre el padre y la madre, o en todo caso sus sustitutos (generalmente los mayores) están en el centro de los actos o conmemoraciones de importancia: fotografías, distribución de los lugares en la mesa de comer, los cuartos, vehículos, u otros. Desde allí se ordenan –bajo el mismo sentido de orientación- los miembros subsiguientes: hijos, nietos, yernos y nueras, entre otros. No obstante, las escenas del retrato de familia son variadas y se han modificado en el mismo sentido de las necesidades de adaptación de los roles y necesidades humanas.

Es por ello que no necesariamente esta estructura de álbum familiar posee una estructura sólida de la familia; generándose un desvanecimiento del concepto ideal familiar como ruptura de la sociedad y su contenido.

Entendiendo que el retrato familiar que solemos reconocer en álbumes, portarretratos u otros, colgados o no en la paredes de una casa, entre un libro o sobre el escritorio de una oficina; no son necesariamente imágenes reales que relatan una conformación concreta (aunque en ello se observen un conjunto de personas agrupadas).

Un tipo de retrato significativo es el que reúne tres o cuatro generaciones de una misma familia. En ellos parece haber una alegoría del transcurso del tiempo (implícita aquí la idea de memoria), aunque dichos miembros sólo se hayan perpetuados en el recuerdo de un pequeño portarretrato.

Existen otros tipos de fotografías que describen imágenes donde se encuentra la madre y el hijo únicamente, como una realidad social del gran número de mujeres solteras o abandonadas por sus parejas. En otras se encuentra la imagen de padres con sus hijos solamente, o de abuelos con sus nietos; o en su defecto de amigos y otros tipos de relaciones que no han de ser genéticas pero que terminan conformando núcleos familiares. 

Los retratos de matrimonios corresponden a una circunstancia que se ha convertido en un elemento necesario de la ceremonia nupcial. Este ha constituido el acto más decisivo en la vida de hombres y mujeres. Muchas culturas consideran que marca el paso de la juventud a la madurez. Esta trascendencia hizo que la boda como celebración buscara perdurar en la memoria colectiva a través de algún elemento de carácter eternizable, en algunas sociedades el medio es la foto.

La fotografía matrimonial se hizo popular en todos los grupos sociales al punto que no se consideraría un matrimonio sin la presencia de un fotógrafo. Momento que en el recuerdo o en la memoria se halla fragmentado por el desvanecimiento o alejamiento de muchas de las circunstancias que permiten que se mantenga como un hecho estable.

El color blanco del vestido de novia es una constante que se destaca en las fotos. El blanco representa la pureza, la castidad, la dignidad y la sumisión de la mujer. Otro elemento sobresaliente en las fotos matrimoniales es el velo femenino. Corto o largo, cubriendo todo el cuerpo o sólo el rostro de la novia, el velo es el símbolo de la virginidad. El marido, propietario ahora de esta virginidad, podrá descubrir el velo de una novia sólo conocida superficialmente. El velo tenía un significado tan crucial en la foto matrimonial que, cuando la novia no lo portaba, el fotógrafo lo fabricaba con un retoque en el negativo.

La argolla de oro representa la indisolubilidad del matrimonio, el compromiso eterno. La argolla es colocada en el cuarto dedo de la mano izquierda de la novia como símbolo de sumisión. En muchas fotos, se pone especial interés en hacer notar las argollas, casi en un primer plano los novios exponen las manos a la cámara.

El álbum familiar ha creado en la familia un ritual que entrelaza la aspiración de permanencia vital, permitiendo abordar desde lo visual crónicas personales que contienen en si mismas una gran carga significativa y declarativa ya que permanecen en nuestros recuerdos y memorias que conforman una estructura que trasciende el tiempo de nuestra relaciones afectivas y sociales.

Winibey Lopez

(Extracto de mi tesis: Almacen de Cronicas Visuales)

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Winibey Lopez

Florida, Miami 

winibeylopez@gmail.com  

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2020 COPYRIGHT WINIBEY LOPEZ